Lectura Misa Fernando – Cristóbal Ducci
Jun 15

Quería hablar algo en la misa de Fernando, pero me decía a mi mismo: “no puedo, no sabría qué decir, no soy bueno para estas cosasâ€. Y tenía razón, la verdad es que no se qué puedo decir, pero quise intentarlo por la memoria de Fernando porque, si es que él me está escuchando, quiero que sepa que más que un primo, siempre lo consideré un amigo.
Todos mis recuerdos que de alguna u otra manera se relacionan con él fueron siempre hermosos. Hermosos y alegres. Creo que ningún otro primo o prima me hacían reír como él. Y ahora que ya no está, lo recuerdo aún con más alegría, ya que inevitablemente pienso en Fernando, en cuando, de improviso y sin ninguna petición, comenzaba a cantar las más ridículas y torpes canciones en medio de los almuerzos, en Olmué. O cuando, en frente de todos los amigos religiosos de mi hermano Hernán, explicaba en qué consistiría la película que él iba a dirigir, la cual tenía un guión inexplicable que él excusaba como surrealista. Inolvidable fue también esa vez que fuimos al cine, con mi papá y la Coni, y en el medio de la película, cuando ésta se encontraba en su momento cúlmine, tu saliste de la sala a fumar un cigarro.
Recuerdo también, Fernando, cuando íbamos a la plaza de Olmué a tomarnos un café o a arrendar alguna película, y tú me contabas tus cosas, tus problemas y alegrías. Así eras y te queríamos por eso.
Feña, yo me quedaré con estos recuerdos para siempre, ya que pienso que tú también me considerabas un amigo. Cuando nos volvamos a encontrar te prometo que te ayudaré a hacer tu película. Hasta siempre Fernando, nunca te olvidaremos.
Tu memoria estará siempre presente
Cristóbal
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